Unas vacaciones flexibles // de Puerto Escondido a Acapulco

Unas vacaciones flexibles // de Puerto Escondido a Acapulco

 Empezamos a planear nuestras primeras vacaciones cuando Luca cumplió un mes de nacido.

Explorando la aplicación de airBNB encontré una hermosa casa en Puerto Escondido, casa Tiny.

Nos pareció la elección perfecta para escaparnos de la ciudad a una destino en medio de la naturaleza ,buena arquitectura  y nuestra familia. No podíamos pedir más.

La empacada fue una odisea. Ya se me había olvidado como hacer maleta para viajar con bebé. Llevábamos hasta el perico y la ilusión y la necesidad de una escapada.

         

Teníamos toda la actitud para nuestro primer road trip largo con nuestros dos hijos, hasta que justo a  90kms antes de llegar a nuestro destino nos topamos con la pésima noticia que habían cerrado el camino y no había manera de cruzar. Como ya era tarde, decidimos regresar al poblado más cercano para pasar la noche.

          

En el roadtrip Camila se dio cuenta que le estaba saliendo su primer diente detrás de otro y durante el viaje leí Baila, Baila, Baila de Murakami.

Despertamos, y yo no podía creer lo que nos había pasado. Después de 8 horas de viaje, todos nuestros planes se habían desmoronado. Una vez intentamos pasar pero todas las rutas estaban bloqueadas. No hubo nada más que hacer que dar vuelta en “u” y regresar a nuestro destino.

Decidimos pasar el resto de nuestras vacaciones en Acapulco. A pesar de no ser lo que teníamos planeado, no podíamos dejar morir las vacaciones de nuestra familia.

Definitivamente si algo he aprendido de la maternidad es ser flexible, ya que hay muchas personas y factores en el camino que hacen que los planes del día a día cambien su rumbo y la felicidad del destino depende de la apertura con la que se recibe el cambio de planes.

          
          
          
          
          
            
          

          
          

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